EL PATO SALVAJE HENRIK IBSEN PDF

Es lo que ocurre con el doctor Rank. El pobre se encuentra gravemente enfermo. Esto aumenta la angustia del final del plazo para pagar la deuda o cumplir la amenaza. NORA: No En el fondo, a la derecha, una puerta conduce a la antesala [

Author:Akigore Voodoogul
Country:Turkmenistan
Language:English (Spanish)
Genre:Personal Growth
Published (Last):26 November 2016
Pages:77
PDF File Size:14.72 Mb
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ISBN:248-9-83826-806-4
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Despacho lujoso y confortable. A la izquierda, chimenea con carbones encendidos. Pettersen, de librea, y Jensen, de frac, ordenan el despacho.

Del comedor viene un rumoreo de conversaciones y risas. Con el golpe de un cuchillo en un vaso se anuncia un brindis. Bajo el brazo trae un paquete envuelto en papel gris. Es indispensable que entre en el despacho, Pettersen. Abre la puerta. Pero no se olvide usted de salir por la puerta de siempre porque tenemos invitados. Gracias, viejo amigo. Entre dientes. Entra en las oficinas. Ya empiezan a levantarse de la mesa.

Dos criados abren de par en par la puerta del comedor. Pettersen y Tensen siguen el mismo camino. Como no frecuento la casa. Tienes buen aspecto. Y es natural En el fondo, era diferente todo. La cosa cuesta lo suyo. Asiendo a Hjalmar del brazo. Pero querido Hjalmar, no puedes figurarte lo que me alegra todo esto Tal vez en algunas cosas haya sido injusto con mi padre Yo no puedo decir otro tanto.

Espero que, como hombre casado, seas feliz. Me lo imagino Su trato diario conmigo No me acuerdo ni por asomo Aunque, calla Pero mi padre escribe unas cartas tan cortas Por mi cuenta, estaba deseando emprender cualquier cosa para formar un hogar lo antes posible. Fue una casualidad oportuna. No le sienta nada bien. Entran Pettersen y Jensen, quienes traen unas bandejas. La mayor parte de los invitados se ha reunido en el despacho del Director Werle. Los criados sirven el ponche. Claro, eso debe de interesarle.

Amenaza con el dedo. Pettersen, haga el favor. Bebamos un vaso juntos, Gregorio. Gregorio no se mueve. Graaberg asoma la cabeza por la puerta excusada. Cesan las conversaciones y las risas entre los invitados. Hjalmar se estremece al ver a su padre, deja su vaso y vuelve hacia la chimenea. Nos equivocamos. La puerta estaba cerrada El y Graaberg vanse por la puerta del foro a la derecha. Gregorio, deseo irme Cuando un hombre ha sentido el golpe mortal del Destino sobre su cabeza, no es para menos Podemos citarnos en cualquier parte de la ciudad.

Gregorio se queda de pie al lado de la chimenea. Cuando se puso a Ekdal en libertad, era un hombre quebrantado en absoluto, sin remedio. Hay en este mundo personas que se hunden hasta el fondo apenas tienen un par de perdigones en el cuerpo, y no vuelven a salir a la superficie. Debes creerme bajo palabra, Gregorio. He hecho todo lo posible. No lo dudo Te aseguro que me han costado bastante caros.

Baja de nuevo la voz. Con ira. Eso es una verdadera locura. Quieres ser independiente y no deberme nada. Tengo que cuidar mis ojos, Gregorio; mi vista se ha debilitado bastante. Hay muchas cosas que nos separan; pero por eso no dejamos de ser padre e hijo. Entiendo que debemos llegar a un acuerdo mutuo. Necesito alguien a mi lado. Me temo que no sepa soportarlo a la larga. Dime, en resumen, que piensas casarte con ella. De ninguna manera.

No soy un exaltado. Me satisface mucho poder contar con tu aquiescencia en este asunto. Nunca, que yo recuerde. Baja levemente la voz. Ya comprendo lo que quieres significar. Palabra por palabra, hablas lo mismo que tu madre. Avanza hacia su padre.

Bien lo he notado, y por eso tomo mi sombrero y me voy. Buenas noches, y buena suerte. Vase por la derecha del foro. A la derecha, techo inclinado con grandes vidrieras semicubiertas por cortinajes azules.

En el lateral izquierdo, otras dos puertas, y entres ambas, una estufa de hierro. En la pared del fondo, ancha puerta doble de corredera. El estudio es modesto, pero acogedor. Gina Ekdal, sentada en una silla junto a la mesa, cose. Hedvigia no oye, y Gina levanta la voz. Lo anota. Vamos a ver Ha subido bastante; pero es indispensable Nosotros no tenemos nada que ve con el director. Por la puerta de la escalera aparece el viejo Ekdal, con un rollo de papeles debajo del brazo y un paquete en el bolsillo del abrigo.

Tuve que aguarda a Graaberg. Y luego Deja el paquete o un lado. Con esto tengo trabajo para rato, Gina. Abre a medias la puerta del foro. Ekdal entra en su cuarto. Puede ser. El viejo Ekdal entra y se dirige a la primera puerta de la izquierda. Aguarda unos momentos. Aparece de nuevo Ekdal con una jarrita llena de agua hirviendo para hacer ponche.

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