EVANGELIO ESENIO PDF

Es claro, breve, conciso y directo. Propone devolver la salud y la autonomia al ser humano con productos de coste cero. Guardad por tanto Sus leyes, pues nadie puede vivir mucho ni ser feliz sino aquel que honra a su Madre Terrenal y cumple Sus leyes. Ella os ha dado Su cuerpo, y nadie sino Ella os cura. Feliz es quien ama a su Madre y yace sosegadamente en Su regazo. Porque vuestra Madre os ama, incluso cuando le dais la espalda.

Author:Gardatilar Arajind
Country:Bahamas
Language:English (Spanish)
Genre:Career
Published (Last):16 August 2014
Pages:250
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ISBN:511-8-81546-787-5
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Es abundante la Literatura que existe sobre el tema de la Liberacin, pero nadie hasta el presente, ha enseado con Prstina Sabidura, lo que nos dice el Maestro Jess en estos Evangelios Esenios, los cuales fueron hallados en un Papiro sacado del Mar Rojo. Los Esenios son la casta descendiente de Moiss. Jess perteneci a dicha casta durante la poca que permaneci oculto, trabajando en su propia Autorrealizacin Intima. Para muchos, la palabra Ayuno se vincula con ideas de Masoquismo, Estoicismo, o bien, con prcticas extraas exclusivas de la Edad Media.

Nada ms falso que este modo ligero de pensar. Nadie tiene derecho a opinar sinceramente, sobre temas cuyo sentido desconoce. El ayuno en el Oriente, es una Ciencia que cura todas las enfermedades y Purifica el Templo, es decir, el cuerpo humano. Esto nos invita a reflexionar un poco. Hasta tanto nuestro vehculo planetario no este completamente limpio, no podremos expresar por medio de l, la grandeza de nuestra Alma.

Esto precisamente es lo que nos traen Los Evangelios Esenios: la Purificacin del cuerpo y por tanto, del Alma. Primero debemos dejar que nuestra Madre La Naturaleza , nos cuide y nos cre, para luego pasar a recibir y entender las Enseanzas de nuestro Padre.

Sabemos que este material ser de un valor incalculable para todos los Iniciados deseosos de encarnar La Luz. El Maestro nos ensea a purificarnos con los ngeles del Sol, del Aire, del Agua y de la Tierra; es decir, con los Elementales.

Ojala este tesoro de enseanzas prcticas no caiga en manos inexpertas o a disposicin de seres inmaduros, porque podran hacerse mucho dao. Hay que comprender que este cmulo de enseanzas, fueron practicadas por los Discpulos del Cristo durante pocas milenarias, pero en condiciones diferentes; es decir, con un Aire puro, Agua cristalina y en contacto directo con la Madre Naturaleza, y no en las precarias condiciones de la vida urbana. Lo que queremos es que el Iniciado ponga en prctica las enseanzas del Divino Rab, sin llegar a desequilibrarse en sus deberes para con sus semejantes y para consigo mismo.

Que la Luz del Padre permita ver al lector Iniciado, el Sentido Esotrico de estas enseanzas aparentemente novedosas, pero sin embargo tan arcaicas, son los deseos de quienes se honran en presentar estos Evangelios para el bien de la humanidad. Que la Paz mas profunda reine en vosotros. Que la Luz del Padre ilumine tu Sendero.

Y entonces muchos enfermos y mancos vinieron a Jess, preguntndole: 2. Si t sabes todo, dinos, porque sufrimos con estas dolorosas plagas. Porque no somos tan completos como los otros hombres?. Maestro, cranos para que as seamos fuertes y no vivamos ms tiempo en esta nuestra miseria.

Sabemos que en tu poder est curar cualesquiera enfermedad. Lbranos de Satans y de todas sus grandes aflicciones. Maestro, ten compasin de nosotros. Y Jess les respondi: 7. Bienaventurados sois, porque tenis hambre de verdad, y por ello os dar el pan de la Sabidura. Bienaventurados, porque habis golpeado y por ello os abrir la Puerta de la Vida. Bienaventurados porque lanzaris el poder de Satans, para que os pueda conducir al Reino de los ngeles de la Madre, en donde el poder de Satans jams podr entrar.

Y ellos con asombro le preguntaron: Quin es nuestra Madre y cuales sus ngeles?. Y en donde ests Su Reino.? La Madre esta en vosotros y vosotros en Ella. Ella os carga. Ella os da la Vida. Es Ella quien os ha dado el cuerpo y es Ella a quien deberis regresar algn da. Bienaventurados sois cuando habis venido a conocerla a Ella y a su Reino, si aceptis los ngeles de la Madre, cumpliendo sus leyes. Porque el Poder de nuestra Madre est por encima de todo. Y este Poder destruye a Satans y a su reino.

Y rige sobre todos nuestros cuerpos y sobre todas las cosas vivientes. Captulo II. Versculos 1 al La sangre que en nosotros circula, nace en la sangre de Nuestra Madre. Su Sangre cae de las nubes, surge de las entraas de la Tierra. Susurra en los arroyos de las montaas; corre en lo ancho de los ros de las planicies; descansa en los lagos, ruge poderosamente en los tempestuosos mares. El Aire que respiramos nace del Aliento de nuestra Madre Tierra. Su aliento es en las alturas, el azul del cielo.

Suspira en las cumbres de las montaas. Murmura en las hojas de la selva. Se hincha en los maizales. Se adormece en las profundidades de los valles. Enciende su calor en el desierto. La solidez de nuestros huesos, nacen de los huesos de nuestra Madre Tierra, de sus rocas y de sus piedras. Parados desnudos al Cielo en la Cima de la Montaa, son como Gigantes que descansan adormecidos a los lados de las montaas. Como grupos de dolos en el desierto y se esconden en las profundidades de la Tierra.

La delicadeza de nuestras carnes, nace de las carnes de nuestra Madre Tierra. Cuyas carnes ceden al amarillo y rojo en los frutos de los rboles, y nos nutren en el surco de los campos. Nuestras entraas nacen de las entraas de Nuestra Madre Tierra y se esconden de nuestros ojos, como el invisible abismo terrestre.

La luz de nuestros ojos, el escuchar de nuestros odos, ambos nacen del colorido y sonido de nuestra Madre Tierra. Quien nos incluye como las olas del mar al pez, como el refugio del Aire al pjaro.

En Verdad os digo: el hombre es el hijo de la Madre Tierra. Y de ella el hijo del hombre recibe todo su cuerpo, como el cuerpo del recin nacido del vientre materno. En verdad os digo, que vosotros sois uno con la Madre Tierra. Ella est en vosotros y vosotros en ella. En ella habis nacido, en ella viviris y a ella retornaris nuevamente. Por consiguiente, conservad sus Leyes, puesto que nadie podra vivir tanto, ni ser tan feliz, sino aquel que honra a su Madre Tierra y cumple sus leyes.

Porque tu aliento es su aliento. Tu sangre su sangre. Tus huesos sus huesos. Tus carnes sus carnes. Tus entraas sus entraas. Tus ojos y odos son sus ojos y odos. En verdad os digo, que podrais descuidar en guardar tan solo uno de todos los miembros de tu cuerpo.

Podras ser totalmente destruido en tu lastimosa enfermedad, y all sera el llanto y el crujir de dientes. Os digo, que mientras no sigis las leyes de La Divina Madre, por muy hbil que seis, no escaparais de la muerte. Ella curara todas sus plagas y jams volvera a enfermarse. Le dara larga vida y lo protegera de toda afliccin del Fuego, del Agua, de la mordida de serpientes venenosas.

As como Ella os carga, conserva vuestra vida. Ella os ha dado vuestro cuerpo y nadie, sino Ella, podra curarlo.

Dichoso sea aquel que Ama a su Madre y descansa con sosiego en Su seno. Porque vuestra Madre os ama, an cuando os apartis de Ella. Y cuanto ms os amar si regresis a ella nuevamente. En verdad os digo: muy grande es su amor. Grande, ms grande que la ms grande de las montaas. Profundo, ms que la profundidad de los mares.

Y aquellos que amen a su Madre, ella jams los abandonar. As como la gallina protege a sus polluelos; como la leona a sus cachorros. Como la madre a su recin nacido, as har la Madre Tierra protegiendo al hijo del hombre de todo peligro y de toda maldad. Captulo III. Versculos: 1 al En verdad os digo, que los innumerables males y peligros, aguardan con paciencia a los hijos del hombre. Belceb, el Prncipe de todos los diablos, el origen de toda maldad, descansa y espera en el cuerpo de todos los hijos del hombre.

El es Muerte. Y tomando cualquier forma, halaga e induce a los hijos del hombre, prometindoles riquezas, poderes y esplndidos palacios. Vestiduras de oro y plata; multitud de servidores. Todo esto promete: fama y gloria; fornicacin y lujuria; glotonera y borracheras; vida desenfrenada. Das de ocio y pereza. Halagando a cada uno segn la inclinacin de su corazn. Y el da en que los hijos del hombre se hayan esclavizado de todas estas vanidades y abominaciones, entonces, en pago, arrebatar a los hijos del hombre todas aquellas cosas que la Madre Tierra les dio en abundancia.

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